Emmanuel

Son fechas de celebración, y hoy se rememora la llega de los Reyes Magos. Pero, ¿sabemos realmente el trasfondo de todas estas celebraciones y tradiciones, son solo regalos, son solo emociones? La respuesta es NO. Todo esto tiene su origen en un Niño. El Niño es el Enmanuel, admirable porque supo ser niño, supo crecer, supo obedecer, ser hermano, ser mayor, ser hijo, ser el dador. El Niño fue admirable por qué se despojó de sí mismo, porqué se hizo siervo, por qué nos lavó los pies, nos dio de beber en nuestra sed, nos dio de comer, nos dio ejemplo de ser como él fue, siervo hasta el final, sirviendo a madre, a padre, a los amigos, a los que le seguían, a los que le aborrecían, admirable por qué se echó al hombro el imperio el gobierno de un mundo desquiciado, egoísta y sin rumbo, gobernando desde la humildad, desde el saber perdonar, conquistando almas secas destinadas a morir, dando su vida por los que no merecemos vivir, El Niño, nació humilde y humilde murió sin luchar por un puesto mejor, sin reinos en este mundo, sin pensión, murió desnudo, sin honor, desechado, tuvo un solo manto, un solo sueño, un solo amor, como Cordero fue al matadero y no se defendió, dio un mensaje de amor, que me alcanza en cada Girón de vida, de tropiezo, de hastío, de temor, me alcanza cuando no veo, cuando no quiero, cuando no sé, cuando no veo, cuando no entiendo. El Niño nos enseñó a darlo todo por amor, no tenía casa, ni ajuar, ni traje ni mango, ni zara, ni instagram, no tenía ni almuhada, ni fuerzas para cargar una cruz que yo le puse sobre el hombro, unos azotes  y ni un vaso de agua le di.

Su reino no es de este mundo, su reino es Enmanuel, nos ha mostrado un camino de hacer el el bien, de morir para que otros vivan, de Milagros, de Amor, de paz, de restauración, nació en pesebre no por pobre sino para que le pudiéramos ver, para que pudiéramos reconocerle y seguirle cuando creciera El.

Aprendimos de El que se gana al perder, que en la obediencia hay poder, que el respeto hay amor, aprendimos del niño a querer, a servir, a cantar a ser felices en la adversidad, aprendimos tantas cosas, nos enseñó, nos enseñó a orar, a soñar en verdad, nos enseñó a amar su Palabra, nos enseñó a dar, a ser bienaventurados, a poner la mejilla si te viene a dar, a compartir, a recibir.

Nos dio su Espíritu al marchar, nos regaló el Cielo desde la cruz a vencer la muerte con RESURRECCIÓN y luego ascensión, nos enseñó que hay eternidad, que hay un Padre que nos espera allá, que tendremos Gloria y libertad, que su reino es de verdad, de gente corriente y normal, de gente mala que se ha de dejado amar, perdonar y arrepentirse de verdad.

El Niño es Admirable por qué nos bendijo al marchar, nos enseñó a esperar, nos mostró una senda excelente por la que transitar, a navegar en tempestad a sufrir por los demás a compartir de su amor hasta de la tierra el final.

El Niño no tenía nada, pero desde lejos le vinieron a dar, oro incienso y mirra, desde Oriente vinieron a dar. Vivió para los demás, enseñó para los demás, murió por los demás, y aunque no tengas debes dar, a los hijos hizo resucitar, a los mudos hablar, a los ciegos mirar, a los cojos caminar, a los demonios escapar, a los tristes soñar, hizo bien a todos y prometió regresar, estar con nosotros y darnos su paz como Príncipe de Paz, no como el mundo la da, sino La Paz que edifica, que alienta, que nos hace vivir, reír y compartir.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Isaías 53:4-8 RVR1960


Roberto González

Junto a su esposa Maricarmen Romero pastorean la iglesia “Manantiales” ubicada en el Municipio de Boadilla del Monte (Madrid). En los últimos años se han consolidado con un refrescante ministerio profético enfocado a la vida interior del creyente y en el manejo de los dones proféticos dentro de la iglesia local.

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